Colombia por partes I

jueves, 21 de octubre de 2010

Hoy estoy muy contenta porque abro una nueva sección que, espero, se irá llenando de contenidos interesantes y originales que nos sigan acercando a este país.
Se va a llamar "Colombia por partes" y la idea es que me dedico a perseguir (jejej) a amig@s que sean de diferentes partes del país para que escriban algo (formato y tamaño totalmente libre) que nos acerque a su región y que nos permita conocer Colombia más allá de los estereotipos, más allá de lo que se cuece en Bogotá y, también, más allá de mi mirada (descentralicemos, gente, descentralicemos a todos los niveles!).
Será un encuentro con diferentes estilos, comidas, culturas, músicas, paisajes, realidades y visiones sobre y de esta Colombia en la que me encuentro. Espero que les guste!! Y, desde ya, mil gracias a todas las personas que vayan a colaborar dándonos un poquito de sí mismos (y de su preciado tiempo, que no es cosa pequeña!).
Comenzamos con el escrito de Nelly que nos habla desde esa gran parte de Colombia que vive en el exterior (en su caso, en Barcelona), pero que ha tenido la oportunidad de regresar de nuevo a su tierra durante 6 meses y reencontrarla desde nuevas perspectivas y miradas.
Cualquier comentario que queráis dejarle, yo se lo hago llegar sin falta!
Pasen... y lean ;)


Hola mi nombre es Nelly, soy colombiana  y hace 14 años vivo en Barcelona – España. Después de tantos años, durante los cuales he realizado algunos viajes a Colombia por vacaciones, sin que estos hayan durado más de 20 días, sentí la necesidad de ir un tiempo más largo; así que aprovechando las ayudas para intercambio universitario pude realizar dicha estancia por 6 meses, me hubiese gustado que fuera un tiempo más largo pero no fue posible.

La experiencia ha sido maravillosa, no solo por el reencuentro con mi familia, con la consiguiente convivencia con mi madre, (cosa que no hacía desde que tenía 16 años, actualmente tengo cuarenta y tantos) lo que ha significado un redescubrirnos, que no implica un conocernos, hay cosas que en las relaciones (especialmente las familiares) son infranqueables; si que ha supuesto un aprender a respetar mutuamente seres y haceres. En fin, esto lo dejo aparcado porque no los quiero aburrir con mis “necias disquisiciones de fastidiosa ética...” como diría el poeta León de Greiff.

Ha sido espectacular el reencuentro con mi país y su grandeza. Yo siempre he amado a Colombia y por supuesto me duele su dolor; pero esta vez la he podido mirar con ojos más objetivos (si esto es posible) y desde una perspectiva más sociológica que nacionalista (patriótica). Me he dado cuenta que lo que sentía antes de abandonar mi tierra, en realidad no era solo la valoración inculcada a través de la cultura, la educación o el entorno político, sino que es una realidad evidente y contrastada internacionalmente, que Colombia posee riquezas inconmensurables en todas las áreas: humana: el calor de sus habitantes, la solidaridad, el espíritu de lucha; medioambiental: cordilleras, montañas, recursos hídricos, ríos, mares; recursos energéticos: petróleo, carbón, etc…

Ante esto lo que me surge del alma, es lamentar el fenómeno de la pobreza a la que han sido condenadas demasiadas poblaciones Colombianas, por la ambición y corrupción de muchos de sus líderes mediáticos.

Es necesaria una depuración en los ámbitos políticos más representativos para que la distribución de la riqueza pueda ser más equitativa y justa. Sé que no estoy diciendo nada nuevo, pero creo que tampoco sobra que todos unamos voces para repetir estas denuncias hasta el cansancio, hasta que de alguna manera sean escuchadas.

En el reencuentro con mi familia (tengo unos 20 sobrinos entre 20 y 30 años) y con los compañeros de la Universidad Nacional, pude observar con alegría que la juventud actualmente no está pensando en emigrar del país para tener un futuro mejor, sino que están intentando construir formas alternativas de sociedad, desde una base de reducción de la violencia como forma de relaciones sociales.

También tuve la oportunidad de conocer gente increíble de otras nacionalidades que por diversas razones se encuentran o han pasado por Colombia y que están dejando su huella en nuestra tierra, a la vez que se dejan marcar por nuestra cultura e historia. Cada uno aporta un granito de arena en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y respetuosa con los Derechos Humanos, el ecosistema y la paz en nuestro país.

Hoy desde aquí les quiero decir GRACIAS GENTE HERMOSA: Martas, Mares, Majas, Malenkas; Jordis, Joanes, Paus, Javis...etc. No puedo nombrarlos a todos porque no acabaría nunca pero son muchos.

Valoro mi experiencia en la Universidad Nacional como positiva, he podido verificar que la universidad pública a pesar de ser tan atacada por el neoliberalismo e intentar ser acabada por quienes desean su privatización, continua siendo uno de los mejores sistemas educativos de Latinoamérica. Se intenta inculcar en los alumnos, al menos en el campo de las ciencias sociales y humanas, la conciencia de ser actores sociales capaces de protagonizar los cambios que la sociedad necesita.

Puede que todo esto suene a retórica repetitiva y pasada de moda pero es que yo aún sigo creyendo en los sueños, como cantaba el poeta que hace poco nos abandonó José Antonio Labordeta “Habrá un día en que todos al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad...”.

Hoy nuevamente de regreso en Barcelona vuelvo a ser: mujer, mayor de 40, inmigrante (con doble nacionalidad), lesbiana y pobre (formo parte de los 4’500.000 parados actuales en España); es decir pertenezco a los colectivos con más alto riesgo de exclusión social; sin embargo, también pertenezco a los colectivos de personas que siguen luchando por los sueños, por crear un mundo mejor para todos en el que la diversidad de los colectivos no implique que tengan que ser discriminados por sus características sociales. Hay que ganarle a lo imposible y como el lema de muchos colombianos “si hay que hacerlo se hace” VIVIR CON ALEGRIA Y CON LA FRENTE EN ALTO.

En conclusión, estos 6 meses vividos con la máxima intensidad en Colombia, me han ayudado a recuperar la ilusión y los sueños escondidos a lo largo de varios años de desgaste personal, en la lucha cotidiana por la supervivencia.

Un abrazo fuerte a todos los que lean este documento.

Nelly

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nelly, he leido tu aportación a este blog y me ha parecido honesta, generosa y valiente!
Mercedes.

Claudia dijo...

Yo soy una de esos sobrinos que nombra Nelly y con la admiracion y respeto que siempre he sentido por ella, estoy de acuerdo se debe vivir con la frente en alto y con la mayor alegria dia a dia.
Colombia es un pais maravilloso que tambien los que vivimos aca debemos redescubrir, te quiero Tia y gracias .
ClAUDIA