Violencia desesperada en el Primero de Mayo (por Javi Mingo)

jueves, 6 de mayo de 2010

hola gentecilla linda, cómo váis?
que os teníamos un poco abandonad@s...
como últimamente marta y yo vamos a mil, esta vez hemos pedido a nuestro compi de piso, Javi, que escriba su crónica de la mani del primero de mayo, a la que asistió con otro amigo nuestro, Carlos.
y visto lo bien que nos ha ido, vamos a empezar a tirar de "enviados especiales" por doquier!! jejeje

si pincháis en el título podéis leer su artículo completo, que sirve para comprender más cositas de Colombia y no sólo de esa mani en particular...
Y en el siguiente enlace, fotitos geniales en blanco y negro. esto es un reportero en condiciones y lo demás son tonterías!! jejeje http://www.flickr.com/photos/jabiermingo/
gracias, Javi!! te lo has re-currao! ;)
nosotras os contamos más próximamente, que tenemos alguna novedad chula e interesante!
muaks!
VIOLENCIA DESESPERADA EN EL PRIMERO DE MAYO


Quise pasear por la manifestación del primero de mayo por pura curiosidad, acostumbrado al institucionalismo de las marchas en Madrid, no tenía demasiadas expectativas. A una cuadra de casa vi que las calles estaban tomadas por la policía, un policía cada cinco metros a lo largo de toda la calle, más tarde me enteraría de que la estrategia consiste en cercar completamente todas las salidas de la marcha para controlar quién entra y quién sale.
Según iba avanzando por la carrera séptima hacia la plaza Bolívar iba viendo las pintadas que reclamaban justicia y mejores condiciones de trabajo, los cristales de los bancos rotos y a cada par de cuadras un grupo de antidisturbios (aquí SMAD) atrincherados con sus escudos llenos de pintura de colores.
Antes de llegar a la plaza vi como un manifestante se acercaba a los policías como para discutir algo, en cuestión de segundos la trinchera de escudos coloridos se abrió tragándose al manifestante y ocultándolo tras una tela que cubrían los escombros de una obra. Doy gracias, que no fui el único en ver lo que sucedió, un grupo grande de manifestantes nos dirigimos entonces a exigir que le soltasen o que al menos hiciesen lo que tuviesen que hacer delante de nosotros y no tras la tela, cada vez éramos más manifestantes presionando, algunos compañeros del joven capturado gritaban con angustia que le soltasen sin poder evitar imaginar lo que le podían estar haciendo tras la tela. Los policías comenzaron a ponerse tensos ante la creciente presión y amenazaban con las porras a todos los que se acercaban demasiado, pero nosotros cada vez éramos más y todos gritábamos al unísono que le soltasen, fueron cinco minutos de mucha tensión, pero finalmente le soltaron y aunque se quejaba de haber sido golpeado, visualmente no  mostraba muchos signos de violencia.   
Minutos después de soltarle los gases lacrimógenos comenzaron a sentirse y mientras cruzábamos la Avenida Jiménez, pudimos ver 7 u 8 tanquetas, que no son exactamente tanques pero se parecen bastante y varios escuadrones del SMAD preparándose para la acción.
Por fin llegamos a la Plaza Bolívar donde su estatua se cubría el rostro con un pañuelo rojo. En un extremo de la plaza los candidatos a la presidencia del Partido Liberal y del Polo Democrático Alternativo gritaban entusiasmados sus discursos, pero nadie les prestaba atención, los antidisturbios y muchos de los manifestantes encapuchados libraban una batalla tenaz a base de adoquines, papas bomba, porras y gases lacrimógenos. Pude ver multitud de jóvenes encapuchados descargando su ira contra la policía que se defendió como pudo hasta que llegaron los refuerzos. Los nuevos escuadrones entraron a la plaza en varios bloques que avanzaban al unísono y del centro de cada bloque salían  proyectiles de gas lacrimógeno hacia todas las direcciones.    
En un primer momento y siguiendo las instrucciones de Carlos traté de respirar con normalidad a través del pañuelo, pero me faltaba el aire y los proyectiles seguían cayendo, todos nos cubríamos la cabeza para evitar que un proyectil nos impactase directamente. Los candidatos tuvieron que interrumpir su discurso y ponerse a salvo de los gases siguiendo a una avalancha de gente a la que yo también seguía y que trataba de huir de los gases y encontrar un lugar donde poder respirar. Pese a que estábamos huyendo, los gases no cesaron, en ese momento perdí completamente a Carlos y demás compañeros y me agarré al que tenía delante para conseguir salir de allí. Con el exceso de gases no podía respirar, los lacrimógenos te bloquean la garganta, te falta el aire, tu cuerpo empieza a toser y parece que vas a vomitar, te duele el pecho y no puedes abrir los ojos, necesitas tomar aire pero el ambiente está cargado de gas y si no respiras y huyes te espera una paliza segura y una noche detenido. Finalmente conseguí salir y me deje caer en el parque Tercer Milenio donde me reencontré con algunos compañeros y poco a poco nos fuimos recuperando a base de escupir y beber agua, desde ese momento la marcha quedó completamente disuelta.
Los resultados fueron 179 detenidos y 11 heridos, entre los que se encontraba un policía y un periodista catalán al que le abrieron la cabeza. El despliegue de 12.400 policías  cortó varias marchas pacíficas mucho antes de llegar al centro de la ciudad y los discursos de la plaza Bolívar fueron interrumpidos por el gas, los destrozos materiales fueron enormes.
¿Y toda esta violencia? ¿Qué buscaban los manifestantes agrediendo así a la policía? Que yo sepa no existía ningún objetivo, no querían tomar el congreso ni se estaban defendiendo de las agresiones. Era pura descarga de odio hacia un estado en el que ya no van a confiar, era la rabia por los compañeros asesinados, miles de sindicalista, estudiantes y políticos; porque la palabra aquí se combate con las balas, era la frustración de vivir en un país donde la más absoluta miseria convive con la más asquerosa ostentación y dónde cualquier intento de cambio es reprimido brutalmente. Personalmente no creo que estos métodos contribuyan al cambio, pero puedo ponerme en la piel desesperada de los encapuchados, hijos de la violencia de este país, y entender que tirar una piedra a los defensores incondicionales de este sistema alivia el odio que llevan dentro.
Javier Mingo. 

3 comentarios:

Francesc dijo...

!Esto si son páginas vividas! El reportaje es estremecedor y recuerda escenas de violencia de cualquier lugar del mundo que tenga olvidado el lenguaje del diálogo. Demasiadas veces la política no es ya un servicio público, una representación del poder del pueblo, sinó un monólogo cuyo único fin es el poder en si mismo. Algunas veces la violencia tiene objetivos, casi nunca es el recurso mejor aunque a veces sea el único posible... No hay nada as desesperante que la violencia desesperada. La crisis actual (y lo que avecina) sumará violencias... ¿Seremos capaces de multiplicar oportunidades? ¿Cambiaran algunos valores? ¿Viviremos otra civilización civilizada? La historia está aun por escribir...

loles dijo...

Javi, has hecho una crónica genial. Creo que es mejor que la de muchos periodistas.
Has tenido valor para meterte en el meollo de la manifestación, participar en la protesta para que soltaran al chico, y correr para salir de alli. Seguramente, no lo olvidarás con facilidad.
Leyendo, y salvando distancias,recordaba tiempos pasados...
Tus preguntas finales dan que pensar . Pero no podemos olvidar que las respondemos desde nuestra situación de privilegio.

Gracias por tu información que, quizá, podríamos hacer circular por otros medios ¿no?

Loles

Nelly dijo...

Javi lei tu artículo de la marcha del primero de Mayo, y como colombiana son muchas las veces que me ha tocado mamarme los gases lacrimógenos, junto con los golpes y el arresto es la forma como el ESMAD (Escuadrón de Matones) siempre han disuelto las movilizaciones, cuando no es una bala perdida la que te alcanza, por eso los jóvenes se enfrentan a la policía es una reacción a la provocación y una forma de defensa a la represión, también estuve en primera fila y pude filmar como nos sacaron a punta de gases. Marchar es un delito en este país, pensar, expresarse, oponerse también lo son. Aunque también hay mucho resentimiento por la impotencia y el dolor que se siente y con toda razón.